Afortunadamente hemos coordinado bien, como grupo, el llegar siempre juntos al barrio Bella flor. Y fuera de que casi siempre alguien de la parroquia nos acompaña cuando nos desplazamos allí, el desplazarnos con los niños y el que usemos siempre la misma ropa como que hace que los traficantes y consumidores de drogas nos reconozcan (pues al menos cuando me ha tocado cruzarme con ellos, yo estando solo o con mis compañeros de práctica, no me han hecho nada). En nuestra entrada a campo, nuestra primera preocupación fue que solo nos llegara un niño los martes y jueves. Afortunadamente, tres semanas después, de los 9 niños que han asistido los sábados, 4 se han animado a participar tanto martes como jueves en nuestros talleres; aun así me pregunto si yo y mi grupo podríamos hacer algo más para animar a que más niños (que incluso no hayan ido ningún sábado) vayan. Me parece que con mi grupo al poder identificar los intereses deportivos, artísticos y literarios de los niños, pudo ...

Las lineas rectas no existen en los procesos educativos, hay que disfrutar las subidas y gestionar las bajadas. Escuchar a los niños y niñas siempre será lo más importante, dar lugar a su voz y sentir.
ResponderEliminar